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08/05/2017

Patricio Meller y educación: “La reforma no apuntó a enseñar las habilidades que se necesitan para el siglo XXI”

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Nuestro director de Proyectos dijo que "la pregunta que hay que plantearse es qué saben hacer los que egresan de Educación Media”. Añadió que “lo que se debe enseñar es pensamiento crítico, creatividad, curiosidad, trabajo en equipo”. Y no seguir con repetición y memoria.



Crítica es la mirada que tiene el presidente de la Fundación Chile, Patricio Meller, sobre cómo se está preparando el país para enfrentar los desafíos del siglo XXI. En su más reciente paper, el también director de proyectos de la Corporación de Estudios para Latinoamérica (Cieplan) aborda los desafíos que debe enfrentar la educación en un mundo globalizado, que debe enfrentar el problema de una mayor competencia. “Al mundo globalizado se han incorporado países como China e India que tienen una gran fuerza de trabajo, y junto a ellos llegaron al mundo global unos mil millones de trabajadores no calificados y esto inmediatamente produce presiones en los sueldos de los trabajadores no calificados”, señaló el también ex director Codelco. Agregó que con esta globalización “¿el sueldo de los trabajadores no calificados chilenos dónde se determina: en Chile o Shanghai? Y la respuesta es depende de qué sector”. Por todo esto, Meller explicó que el país debe cambiar la forma en que está enseñando tanto en Educación escolar como universitaria, porque no responde a los desafíos.

En su último paper, usted es crítico de cómo Chile ha ido avanzando en el desarrollo del capital humano y la innovación, ¿ve que las reformas de los últimos años no van en la dirección correcta?

-En 1950, los países de América Latina estaban más cerca de las naciones más desarrolladas, pero ahora estamos más lejos. Esto demuestra que nos hemos ido quedando en el camino, pero eso no significa que no estemos mejor que hace 20 años. Esa no es la comparación correcta. Nosotros debemos mirar cómo estaba el país en relación al resto del mundo. Y ahí vemos si antes estamos más cerca, ahora no. Este es el punto de fondo.

¿Con qué países nos debemos comparar?

-Lo más pertinente es compararnos con países que hace 20 años estaban igual que nosotros y han crecido más rápido. Esos son países del sudeste asiático. Entonces qué es lo que explica y cuál es la diferencia entre Latinoamérica y Asia, y más en particular entre Chile y los países asiáticos. Para eso hay varias explicaciones. Una puede ser la diferencia en las políticas económicas, otra diferencia puede estar en las instituciones. Pero donde veo más distancia y donde focalizo mi análisis es en capital humano e innovación.

¿Qué le pasó a Chile en capital humano e innovación?

-Cuando se muestran los resultados de la prueba Pisa, Chile aparece siempre liderando la región. Esa es la primera mirada que se dice. Y lo segundo, es que hay una gran diferencia entre el decil más rico y el más pobre. Por ello, la política educacional se focaliza en ver cómo cerrar esa brecha, pero este análisis no muestra la película de fondo, el cual debería considerar la comparación con los países asiáticos o con quienes tenían el mismo nivel de desarrollo que Chile hace 20 años y ver qué hicieron los asiáticos. Hasta el colegio público del decil más bajo de China, lo hace mejor que el colegio del decil más rico de Chile. Pero esto no sólo se da en educación media también a nivel universitario. Por ejemplo, casi el 60% de los gerentes y profesiones tienen deficiencia o una alta deficiencia en comprensión de lectura. Son analfabetos digitales.

¿Por qué se acrecentó las diferencias con esos países?

-¿Cuál es la base metodológica en los colegios y en muchas universidades? repetición, memoria y luego en las pruebas resolver problemas conocidos. Es memoria y repetición. Pensamos que así nos irá mejor en las pruebas Pisa, pero esa prueba está cambiando, concentrándose en que los estudiantes tengan que enfrentar a lo que deberán en el mundo real. Resolver problemas desconocidos. Además, los profesores en Chile siguen ocupando una metodología establecida con tiza y pizarrón, que ahora se cambió por un power point. Y cómo es la clase: electiva frontal, sólo el profesor habla y los estudiantes toman nota y luego repiten.

¿La metodología actual no está preparando a los estudiantes para la dinámica del mercado laboral de hoy?

-Antes se vivía en un mundo estático, donde el conocimiento y habilidades adquiridas en el colegio servían para toda la vida, y se trabajaba en un mismo empleo por 30 años. El mundo era estático y por eso esa educación servía. Pero ese mundo ya no existe. Alguien que entra hoy a primero básico y sale 12 años después no sabe qué empleos habrá. Lo que se está enseñando no va a servir.

Y si esto es así, ¿cómo se enfrentarán a la realidad globalizada los estudiantes que hoy están egresando de Educación Media?

-No sabemos. Por eso la pregunta que debemos hacernos es dónde van a trabajar los estudiantes que hoy están egresando de Educación Media, qué saben hacer, en qué pueden desempeñarse, qué capacidades tienen para reaprender o aprender cosas nuevas que se generen en el futuro. Esos son los temas. Todo apunta a que no podemos seguir enseñando como antes.

¿Cuál es el cambio que se debe hacer?

-Lo que se debe enseñar es pensamiento crítico, creatividad, curiosidad, trabajo en equipo. Comunicación. Lo que falta es que se fomente el pensamiento crítico. Desde kínder. Que se estimule la participación, que se les deje preguntar. Se debe dar vuelta la forma de enseñar en clases, y que los estudiantes sean los protagonistas, no el profesor que pontifica. El estudiante aprende escuchando a sus otros compañeros, haciendo preguntas, y el profesor lo que tiene que hacer es orientar y guiar esas preguntas. El 51% debería estar hablando los estudiantes, y el profesor debe ser una especie de director de orquesta. Esa es la educación del siglo XXI.

¿Por qué cree que estos temas no se abordaron en la actual reforma educacional?

-Cuando partieron las marchas de la revolución de los pingüinos y después la de los estudiantes universitarios se pedía calidad, y todos hablan de calidad, pero nunca se dijo a qué se referían con calidad. En la reforma nunca estuvo presente el cambiar la metodología de enseñanza. La reforma no apuntó a enseñar las habilidades que se necesita para la educación del siglo XXI.

“Lo peor que le puede pasar a Chile es que el cobre vuelva a US$ 3 la libra”

El precio del cobre actualmente se cotiza en torno a US$2,50 la libra, ¿cuál es su perspectiva para este commodities?

-El problema cuando el precio del cobre está muy alto, es que las compañías mineras maximizan la cantidad de extracción de cobre para venderlo con el precio lo más alto posible. Entonces no gastan tiempo en innovar. Y para el país si el precio está alto, es farra.

¿No hay incentivos que permitan que cuándo el precio del cobre esté alto, las empresas inviertan?

-Tuvimos un boom de precios del cobre y ¿qué fue lo que hicimos?, ¿cuánto se reinvirtió en aumentar la productividad de este país?, nada. Entonces cuando el precio está bajo, ahí nos damos cuenta que el cobre es importante.

¿Cuál es su perspectiva para la industria del cobre?

-El cobre no se va a acabar. Tiene la ventaja de ser multiuso. Siempre habrá demanda por cobre, pero el problema está más bien asociado a que si el precio vuelva a subir nos vamos a olvidar de toda esta discusión que hemos tenido. Paradójicamente, lo peor que le puede pasar a este país es que el precio del cobre suba sobre US$3 la libra, porque nos vamos a olvidar de cómo aprender a innovar.

“En Chile creemos que la innovación consiste en entregar premios, crear centros y realizar diplomados”

En su paper también aborda como eje central para el mejoramiento del capital humano el avanzar en innovación, ¿cómo ve que ha avanzado Chile?

-Todo el mundo habla de innovación. Chile se transformó en un país de innovadores. Tenemos premios de innovación por todos lados, universidades con diplomados en innovación, con magíster en innovación y con centros de innovación. En Chile creemos que la innovación consiste en entregar premios, crear centros y realizar diplomados.

¿No ve resultados concretos en materia de innovación?

-Siempre creo en los test empírico. Y en este caso ¿qué nuevos productos se han creado que han sustituido productos existentes? Veamos el listado, o veamos qué se premia en los concursos de innovación, sin tratar de ofender a nadie, qué cosas estamos exportando de lo que hemos creado en los últimos 20 años. Ahí hay una sola cosa: Crystal Lagoons. Es un químico chileno que creo este producto y que ahora se vende en todo el mundo.

¿Cómo se debe insertar la innovación en un sistema económico como el actual?

-Hoy la innovación es central para una economía capitalista. Qué es lo que enseñamos nosotros en una economía neoclásica, lo mismo que decía Adán Smith en el siglo XIX: la competencia es lo que hace ser más eficiente y, al ser más eficiente bajan el precio y el mismo bien se vende a un menor precio. Y por ello lo que importa es la competencia, la mano invisible del mercado que introduce competencia. Sin embargo, ¿cuál debería ser el motor del capitalismo?: la innovación, la producción de bienes nuevos que sustituyen a los bienes existentes en el mercado, no vía baja de precios, sino porque son mejores. La competencia se debe dar por la creación de productos nuevos que tienen ventajas sobre los existentes.

Chile no se puede quedar atrás.

Fuente: Pulso

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